Voy a tratar de poneros en situacion:
Llevas toda la semana mirando el tiempo en el Pirineo, madrugas bastante mas que para ir a trabajar, unas 2 horas de coche.
Por fin llegas a tu destino y a eso de las 9:00 comienzas a pedalear.
Por delante tienes unas 5 horas de subida de las cuales cerca de 2 serán de porteo tortuoso para tus tobillos y espalda.
El sendero asciende retorcidamente hacia no sabes muy bien donde ya que tu solo ves una enorme pared de roca. De repente un gran corte se divisa al final del sendero.
Comienzas a entrar en un valle de belleza sin igual.
La base es plana, tapizada en verde y salpicada de flores.
Un pequeño rio lo surca sin guardar las proporciones esteticas. Enormes montañas, laderas y canchales lo rodean como queriendo protegerlo.
Pero ahí estas tu, atravesándolo y sonriendo. Un minúsculo personaje de vida efimera disfrutando de un valle que lleva millones de años formándose para deleitarme con unos minutos en el cielo mientras dura mi corta travesía por el.
Sinceramente pocos sitios reúnen el encanto de este lugar. El valle de los Sarrios en la sierra de Bernera es el motivo para semejante paliza de bici y caminar.
Nos recreamos unos minutos tratando de memorizar la belleza de este lugar. Aunque sabemos que aun nos quedan 5 horas mas de ruta con muy buenos ratos por pasar.
Volviendo al inicio de la ruta atravesamos Aguas tuertas con toda la sierra de Bernera al frente.
Llegamos al Ibón de Estanes, muy cerquita de Candanchú.
Tras dejar el V.de los Sarrios llegamos a la divisar la cara norte del Bisaurin.
Y podemos bajar por un tortuoso camino hacia el refugio de Lizara.
Volviendo a la realidad os diré que son una 10:30horas de excursión con unos 1740m. de acumulado en 42 Km de ruton. Con lo que hay que estar bien preparado para un dia completo de Pirineos en estado puro.